CICLOS de la VIDA

El hombre es la culminación de los reinos visibles de la tierra. Incorpora el yo personal para dar una autoconciencia individual nutrida internamente, en contra de la conciencia de especie que tiene un animal y que le llega en forma de instintos desde el exterior.

Desarrollo Físico

1º) Primer septenio: Cuerpo etérico ( 1-7 años )

El recién nacido no sólo desarrolla su cerebro, sino que los primeros tres años desarrolla las facultades más importantes para toda su existencia: andar hablar y pensar.
Las enfermedades infantiles benignas, acompañadas de fiebre y con erupciones de la piel, son motivadas por los procesos de encarnación que atraviesa el niño. El cuerpo del niño es un órgano sensorial para captar el mundo; él vive en la acción, y no en el pensar como el adulto.
En este septenio se hace necesario una vigilancia especial y observación del niño, que en el plano físico se materializa con una sana alimentación y en el plano anímico con un contacto cálido y auténtico con el entorno, evitando influencias de aparatos electrónicos, como la radio, la televisión y los ordenadores, que tienden a sustituir el contacto humano.

2º) Segundo septenio: Cuerpo astral ( 7-14 años )

Con el cambio de dientes se llega a una maduración física, el cerebro alcanza una determinada madurez. El segundo septenio es la época más saludable de nuestra vida. Las energías vitales que había desarrollado el cuerpo quedan libres y culminan en energías sexuales.
Mientras que el desarrollo del niño pequeño se caracteriza por el dominio de la cabeza, en el escolar predomina la organización torácica, hecho que se pone de manifiesto por el desarrollo de la cintura. El ritmo sano entre la cabeza y las extremidades se empieza a conseguir en esta etapa, el escolar es un ser respirante.
Mediante la respiración pasan las fuerzas vitales del sentir al pensar, etapa de escolarización.

3º) Tercer septenio: Cuerpo del Yo ( 14-21 años )

Durante este proceso las niñas conservan la respiración torácica original, mientras que los niños desarrollan la respiración abdominal. El cambio de voz del hombre, indica ese descenso que puede interpretarse como el descenso del ser espiritual a la región metabólica. Esta etapa se caracteriza por un mayor crecimiento, también es cuando las piernas tienen mayor longitud frente a la menor longitud del tronco. En esta edad pueden aparecer infecciones en las articulaciones, como poliartritis o movimientos incontrolados, como tics.
El movimiento activo de la sangre, manifiesta la presencia del yo, que se observa al sonrojarse por vergüenza o palidecer por timidez. También la falta acusada de hierro junto con el comienzo de la menstruación puede provocar anemia sobre todo en las niñas.
Podemos comprender la pubertad como la entrada en el mundo de los sentidos, con la tendencia y la posibilidad de conocer el bien o el mal. Estos estados se experimentan como deseos apasionados, vivencias estáticas o vacío interior acompañado de una sensación de impotencia. La tendencia al retraimiento y los pensamientos melancólicos se alternan con unas ansias compulsivas de unirse con el mundo manifestándose en la búsqueda de la pareja. De repente una sensibilidad afectiva que reclama cariño y comprensión, puede estar seguida de un rechazo brusco a los demás.
El desarrollo anímico mal canalizado retrae estas fuerzas al cuerpo, generando una actitud sexual desordenada e indefinida, junto a un probable consumo de drogas, alcohol y otras adicciones.
Por la intervención del yo se van dominando poco a poco las nuevas fuerzas anímicas del periodo de la pubertad, para llegar hasta los 21 años o mayoría de edad.
Cuando el joven debido a tensiones adicionales que le vienen de fuera o a preocupaciones interiores ya no puede soportar el desconcierto anímico, puede provocar una esquizofrenia.
La persona no puede dominar ni guiar su vida; se vuelve iracunda y tiene efectos destructivos sobre la vida anímica.
El tratamiento de esta enfermedad puede dificultar todo el desarrollo armónico de hombre.

Desarrollo Anímico

4º) Cuarto septenio: Alma Sensible ( 21-28 años )

Son años de aprendizaje. Con las ganas de conocer el mundo también se experimenta dolor. Si en esta etapa no logramos reconocer la magia sutil del mundo caeremos en la confusión que nos conducirá a todo tipo de adicciones, tanto físicas como psíquicas. La moderación y prudencia serán claves para poder encontrarse con uno mismo. El desarrollo armonioso del alma sensible sólo puede llevarse a cabo a partir del yo interno.
La reflexión de esta etapa sería: ¿ Cómo experimento el mundo y cómo me experimento a mí mismo dentro de él ?.

5º) Quinto septenio: Alma Racional ( 28-35 años )

El deseo de dominar nuestros instintos y ordenar nuestra experiencia sensoria del mundo, se convierten a partir de los 28 años en una necesidad existencial. El hilo de Ariadna capaz de sacarnos de esta situación es el pensar. Por la asimilación de las experiencias en el pensar se llega a una profundización de la vida emocional. Este periodo puede caracterizarse como época de reflexión y de prudencia.
La reflexión de este periodo sería: ¿ Con qué orden me desenvuelvo en el mundo y en mi propia vida ?. Tenemos que vitalizar en el corazón lo que tenemos en la cabeza o al revés, depende de la naturaleza de la persona, para que se convierta en experiencia propia.

6º) Sexto septenio: Alma Consciente ( 35-42 años )

A esta edad el destino que nos encontramos tenemos que aceptarlo y admitirlo como la voluntad de nuestro ser superior. Tenemos que lograr sacrificar nuestro egoísmo al mundo, ello no es posible sin dolor, pérdidas y renuncias a cosas alcanzadas; por ello entraremos en una crisis que nos llevará a la soledad para cuestionarnos el sentido de la vida llevada hasta el momento, y estar abiertos al cambio.
Al final de este periodo se le considera un momento clave de nuestra biografía, con un de retorno a experiencias pasadas, equiparando los 42 años a los 21 años, los 43 años a los 20 años, . . . y así sucesivamente hasta los 63 año 0.
En este periodo surge la reflexión, ¿ Cómo encuentro mi propio ser y me realizo a mí mismo en el mundo ?.
Desarrollo espiritual

7º) Séptimo septenio: Yo Espiritual ( 42-49 años )

Es la etapa de realizar una actividad social consciente; claro está con el peligro del poder, acumulo de bienes, falsos personajes que disfracen lo auténtico en nosotros o con actitudes chauvinistas.

8º) Octavo septenio: Espíritu de Vida ( 49-56 años )

En estos momentos sobreviene la menopausia con sus cambios de hábitos. El tiempo pasa a ser arte añadiendo al nuevo estilo de vida una práctica y profunda creatividad. Los peligros a esta edad serían, la conservación de viejas costumbres añorando el pasado. Esta etapa de pérdida de fuerza biológica es vivida por la mujer a menudo con depresión, el hombre tiene que acompañarla con escucha y comprensión. La situación puede resultar tensa pues se unen a las deficiencias del carácter, la falta de fe y el miedo a lo desconocido que nos traerá la nueva situación. La transformación de estas fuerzas vitales en espirituales pueden proporcionar nuevos impulsos creativos para obras maduras y conscientes.

9º) Noveno septenio: Hombre Espíritu ( 56-63 años )

La profundización interior, la sabia madurez y la justicia determinan estos años. El hombre espíritu nace de la confrontación del yo con las fuerzas de la muerte presentes en el cuerpo físico. El espíritu y la materia se distancia generando un genuino renacimiento espiritual.
La disminución de las fuerzas anímicas , la confrontación con el mundo y la decadencia del cuerpo, pueden provocar una crisis e incluso una depresión. Se puede caer en la identificación con el cuerpo, perdiendo todo interés por el mundo espiritual.
El sacrificio, como entrega consciente e incondicional será el que nos conducirá a un vacío, que en responsabilidad podremos llenar para un despertar liberador, que ayudará a aceptar la muerte como un necesario renacimiento. Es la misma fuerza que nos hizo encarnar, la que nos llevará al umbral de la muerte, y así comprender aquello que no interiorizamos coherentemente en vida: que la muerte nada tiene que ver con nuestro ser eterno e inmortal.

Javier Arocena Biólogo y experto en Nutrición.
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changed June 8, 2008