Menopausia

En ninguna otra época hemos tomado con tanta ignorancia las fases cíclicas de cambios que nos llevan a evolucionar en la vida. Por ello las crisis en las distintas etapas biográficas, las vivimos como verdaderas catástrofes.

Alrededor de los cincuenta años, a modo de otoño biográfico, recogeremos los frutos de etapas anteriores; añadiendo a la experiencia lo desconocido y rechazado colectivamente: la vejez y la muerte.

Con la concepción, abandonamos el Uno infinito cobijándonos en el seno materno. Antes de llegar a este santuario éramos uno con el infinito, ahora somos uno con la madre, y al nacer seremos uno con lo nacido y materializado. Siempre uno con Todo, seamos conscientes o no, esa es la realidad.

En la pubertad nuestro vacío de plenitud es tan grande que por regla general, nos lanzamos a buscar la media naranja. Cuando la encontramos parece que ya estamos completos, pero pasado un tiempo nos damos cuenta de que lo que hemos encontrado es nuestra propia sombra proyectada en el otro.
La madurez en la mujer viene marcada por el climaterio ( cambio hormonal, cese de la regla ). El cuerpo físico se encuentra en declive, pero el espiritual va al encuentro del Uno, de regreso a su casa.
Después de vivir media vida entre ataduras, es tiempo de deshacerlas y volar mas alto para ver mejor.

La menopausia nos señala la pérdida de la facultad para procrear. Si estando en ese deseo no hemos procreado, lo viviremos como oportunidades perdidas, produciendo amargura, desesperación y deseo de recuperación. En esta edad se pueden producir miomas uterinos que pueden considerarse, deseo inconsciente de embarazo.

La hembra humana es el único ser viviente que vive la menopausia, o cese de la regla. El resto de animales mueren con sus facultades reproductivas intactas aunque mermadas por el paso de los años. A parte de valoraciones antropológicas este cese del menstruo característico del ser humano debería llevar a preguntarnos el porque de tales caprichos naturales.

Sabemos que lo que nos diferencia del resto de los animales es la interiorización de un yo que ellos lo comparten , cada cual con su especie en particular, haciendo la labor evolutiva de acuerdo a su desarrollo. Los mamíferos tendrán un yo más integrado que las aves o los peces. . .

Así en el ser humano, marcado desde el principio de los tiempos por la mujer verá este cambio como la señal inequívoca de que las energías que antes se canalizaban en la zona reproductora se enfocaran, para una correcta e integrada salud, a buscar otros estados creativos o recreativos que aunque desconocidos no por ello inexistentes. Este desconocimiento aunque roce con lo sutil espiritual es muy importante tenerlo en cuenta , sobre todo la mujer, para no agobiarse y el hombre para que pueda comprenderla. Se puede mencionar que en la menopausia, los días sangrientos de pasadas y olvidadas menstruaciones, son suplidos por días mas reflexivos, teñidos de angustia y desesperación acompañados de síntomas como sudores, sofocos y llanto irracional todos ellos síntomas que solo pertenecen al ámbito de lo humano.

El sudor está unido al miedo y el llanto a la toma de consciencia . No es lo mismo que te duela el dedo porque te has dado un golpe que desconocer la causa del dolor, observando como se enrojece la zona afectada. Por ello este nuevo estado , aún no reconocido y aceptado por suficiente masa crítica, se puede catalogar de anormal y se intente combatir, ocultar o retrasar, no dando con ello lugar a la comprensión de la dimensión espiritual humana, que clama con dolores de parto, y no precisamente físico a un nuevo estado de conciencia.

Las mujeres excesivamente emocionales son las que peor pasan esta etapa de cambio. Entre estas podemos incluir a mujeres con dificultades sexuales crónicas, las inmaduras con tendencias narcisista, las mujeres cuya imagen y atractivo era lo principal de su autovaloración personal, las mujeres sin hijos que se enfrentan a la innegable pérdida de su fertilidad y las casadas que consideran que los mejores años de su vida ya han pasado. No obstante hasta la más segura, centrada y feliz de las mujeres puede tener síntomas emocionales durante la menopausia.

Una condición a considerar es que el exceso de grasa corporal puede retrasar la menopausia. Las mujeres obesas menstrúan durante mas tiempo que las delgadas debido a que sus cuerpos crean mas estrógenos. El estrógeno no se produce sólo en los ovarios, sino también en los tejidos grasos del cuerpo. La obesidad podría ser una fórmula de posponer la menopausia, aunque no la mejor.

Estamos orientados socialmente a la juventud y a la imagen y … otras culturas africanas o asiáticas…a esta edad empiezan a vivir, pues el envejecimiento y la muerte no se asocia con ideas negativas.

Es positivo tomar consciencia de:

La menopausia no es el principio del fin.
No se envejece mas rápidamente después de la menopausia.
No hay porqué aumentar de peso ni deprimirse.
Responsabilidad para conocer la dimensión espiritual de la menopausia.
Compartir el conocimiento adquirido con otras personas.

Sofocos

Los cambios hormonales que se operan en el cuerpo menopaúsico hacen que los vasos sanguíneos se dilaten de forma irregular e impredecible. A veces el rostro enrojece y la mujer puede transpirar fácilmente o no transpirar en absoluto.
Las sofocaciones se relacionan de algún modo con los cambios de niveles de estrógenos. Son sensaciones conocidas por la mayoría de las mujeres, pues estos cambios hormonales se operan también en la premenstruación, menstruación, parto. . . Aunque es en la menopausia donde si no hay vigilancia, los sofocos pueden llegar a ser molestos y tormentosos, llevando a la desesperación a la mas paciente. El tabaco por reducir la producción de hormonas e inhibir la circulación es un activador de sofocos Los remedios para los sofocos, mas o menos, serían estos:
Constancia de glucemia, evitando dulces, patatas, café y cereales refinados.
Incluir vitamina E en forma de semillas de cereales, sésamo, calabaza y aceites vírgenes en general.
Incluir derivados de soja, como tofu, miso o tempeh ricos en lecitina y en fitoestrógenos. Evitando al máximo las grasas animales.

Osteoporosis

Clínicamente no es una enfermedad, sino una progresiva pérdida de masa ósea. La osteoporosis es dolorosa y debilitante. El aspecto y la autoestima de una mujer pueden experimentar un cambio drástico cuando la osteoporosis llega a una etapa avanzada, la mujer tiende a sentirse torpe, poco atractiva y más vieja que sus amigas, sufriendo estrés, ansiedad, sentimientos de desamparo y temor al futuro. Esta pérdida de autoestima es mas problemático que los mismos trastornos físicos.
Hay signos de diagnóstico a considerar: Dolor crónico en la parte baja de la espalda, pérdida de peso, calambres nocturnos, dolor en articulaciones. . .

Las mujeres delgadas, de huesos pequeños, corren mayor riesgo que las voluminosas, porque tienen menos tejido óseo que perder. Cuando disminuye el nivel de calcio en la sangre, ciertas hormonas y glándulas responden, retirando lo que necesitan, del almacén que disponen los huesos.
¡ Bien ¡ Hay un déficit de calcio. ¿Qué hacer? ¿ Aportar mas calcio ?…. La medicina actual suministra estrógenos, así se ignora el cambio y se vive como cuando se era joven, en un estado de engaño e ilusión.

Los aportes complementarios de calcio no tienen efecto, el cuerpo lo considera superfluo para el nuevo estado y los rechaza acumulándose en forma de piedras en la vesícula ( junto a un exceso de colesterol ), en los riñones ( cálculos ) o incluso taponando arterias.

¿ A un niño le daríamos fármacos anti-crecimiento ?. Crearíamos en su ser anímico interno un caos, vendido a intereses externos, fruto de una mala comprensión de las Leyes Universales. Las personas que no lo vean así, deberían preguntarse cómo, tantas mujeres en el pasado superaron llegar a la vejez o muerte con los huesos porosos, o como lo consiguen tantas mujeres hoy en día. Una vez detectada, la osteoporosis sólo puede controlarse y remediarse hasta cierto punto. Serán, la sana alimentación y el equilibrado ejercicio los mejores pilares a trabajar. Esta será la clave para mantener el calcio de los huesos y superar si existiera una depresión.

Hemos amado, servido con nuestro ser único y extraordinario, con un ego que se crecía en la acción. Esperábamos recompensas, no era un amor incondicional al cual todos de una manera natural estamos condicionados. Por mucho que el ego se crezca al final no es nadie. . . es nada. . .
El buen funcionamiento del cerebro depende más que otros órganos, de lo que comemos y como comemos. . .

Javier Arocena Biólogo y experto en Nutrición.
Casa-Taller SALUZ 945 40 30 85
info@casatallersaluz
www.casatallersaluz.org

changed June 8, 2008